Hemos entrevistado a María Jesús González-Espejo, fundadora de Matura Club para que nos explicara los beneficios del yoga para las personas mayores de 50 años y su nueva faceta profesional, como profesora certificada en Hatha Yoga.

María Jesús, nos cuentas que el yoga llegó a tu vida en un momento de grandes cambios. ¿Qué te motivó a empezar a practicar y cómo ha transformado tu vida desde entonces?
El yoga llegó a mi vida en un momento en el que buscaba herramientas para afrontar los desafíos físicos y emocionales de la menopausia, así como un revés profesional. Necesitaba algo que me ayudara a encontrar equilibrio y bienestar. Desde entonces, el yoga ha sido mi ancla. Me ha proporcionado fuerza física, calma mental y una mayor conexión conmigo misma. Ha sido una herramienta fundamental para superar obstáculos y alcanzar mis metas.
Has completado recientemente una formación de 200 horas en Arhantha Yoga que te acredita como profesora experta en Hatha Yoga. ¿Qué te llevó a elegir esta escuela y qué destacarías de tu experiencia allí?
Elegí Arhantha Yoga por su reputación y enfoque integral en la enseñanza del yoga. Quería una formación sólida que me permitiera enseñar de manera segura y efectiva. La experiencia de pasar un mes en un ashram ha sido totalmente transformadora. He aprendido no solo las técnicas y posturas, sino también la filosofía del yoga y cómo transmitirla a otros. Estoy muy agradecida a mis maestros Ram Jain, su hermano Omkar, Tituan y Sarah, que han compartido sus conocimientos sobre el yoga conmigo.
Durante la menopausia el yoga te ayudó mucho, ¿qué beneficios destacarías del yoga para las mujeres que están atravesando este periodo de vida?
En efecto, el yoga ha sido para mí un increíble aliado durante la menopausia. Me ayudó a aliviar los síntomas físicos, como los sofocos y la rigidez, y a gestionar los cambios emocionales. Además, en un momento en el que los cambios hormonales debilitaron mi sistema muscular y óseo, el yoga me permitió volver a darle fuerza, mejorar mi flexibilidad. El yoga también me ha proporcionado herramientas para reducir el estrés y la ansiedad y mejorar mi concentración y capacidad de relajación. Me ayudó a dormir mejor, mitigando otro típico síntoma de la menopausia, el insomnio.
¿Qué tipo de yoga practicas y porqué has elegido esa modalidad?
Practico Hatha Yoga, aunque en el pasado he practicado también otras modalidades, en concreto Bikram y Vinyasa. He optado por especializarme en Hatha porque es la “madre” de todas las modalidades, el yoga clásico que ha dado origen a estas otras formas de practicarlo que son más modernas. En el yoga clásico las posturas se hacen sin movimiento, fortaleciendo el equilibrio y la musculatura. Para luchar contra el stress y la ansiedad este tipo de yoga me parece el más completo. En el caso del yoga con calor, me gusta mucho, pero veo un riesgo, que sufrí yo misma en mi cuerpo y es que al tener el músculo “artificialmente” caliente, a veces es complicado medir tu límite y si se supera, te lesionas. Por ello prefiero el yoga a temperatura ambiente.
¿Qué tipo de clases de yoga quieres ofrecer y a quién van dirigidas?
Me han formado para formar a personas de todas las edades y situaciones físicas. Hemos tenido seminarios de preparación para impartir yoga a niños, a mujeres embarazadas y a personas mayores. Además, nos ha preparado para identificar las limitaciones de las personas y ofrecerles opciones de posturas que les permitan mejorar su estado físico y mental.
Y lo que me gustaría es sobre todo ayudar a mis amigos a descubrir lo que el yoga puede hacer por ellos. Quiero convencer a todas esas personas que piensan que como no son flexibles el yoga no es para ellas y a todas las que creen que se trata de una especie de religión exótica apta solo para vegetarianos de que no es así. El yoga es una filosofía milenaria que estudió profundamente nuestro cuerpo y alma y sus conexiones y si la practicamos lograremos que ambos se hablen y que nuestros músculos se fortalezcan, se hagan más elásticos, nuestra mente aprenda a poner foco y a controlar la ansiedad, el estrés, la tristeza, etc.
¿Quién debería practicar yoga?
Sobre todo, las personas con dolores de espalda, cadera, cuello, etc. o que deseen reducir el estrés, mejorar su postura, aumentar su energía o simplemente conectar consigo mismas, a un nivel más profundo. También estoy interesada en trabajar con grupos específicos, como mujeres en la menopausia o personas con problemas de espalda.
¿Cuál es tu objetivo como profesora de yoga?
Mi objetivo es compartir mi pasión por el yoga y ayudar a otros a descubrir los beneficios que esta práctica puede aportar a sus vidas. Quiero guiar a mis alumnos en un camino de autoconocimiento y bienestar, enseñándoles a escuchar su cuerpo y a encontrar su propio equilibrio.
¿Qué mensaje quisieras transmitir a las personas que están considerando empezar a practicar yoga?
Les diría que el yoga es para todos, sin importar la edad o la condición física. Es una práctica que se adapta a cada persona y que puede traerle grandes beneficios a todos los niveles. Les animo a que se animen a probar y a descubrir todo lo que el yoga puede ofrecerles y yo estaré feliz, si me lo permiten, para ser su guía.
