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La transformación digital debe incorporar megáfonos

Uno de los temas que más polémica ha generado durante los pasados días ha sido el del funcionamiento de ES-Alert. En las siguientes líneas no quiero entrar a analizar cuestiones como la de si era o no un “sistema provisional”, como señalan desde el gobierno valenciano o si estaba operativo como señala el gobierno central, sino que mi objetivo es reflexionar sobre la eficiencia de este tipo de mecanismos para proteger en futuros desastres naturales a toda la población.

¿Qué es exactamente el sistema de alerta temprana?

Como se explica muy bien en este post de la web del INCIBE es un sistema obligatorio para todos los países de la UE, aprobado en 2022, basado en la necesidad de tener operativo un sistema de alerta al ciudadano a través de los móviles. Estas alertas de emergencia sirven para informar a la población ante situaciones de riesgo. En España, se puso en marcha en 2023 el sistema denominado ES-Alert, que permite a las autoridades enviar notificaciones de emergencia a todos los dispositivos que se encuentren dentro de una zona de cobertura específica. Las alertas se transmiten a través de las antenas de red y aparecen como notificaciones destacadas en la pantalla del móvil. ES-Alert usa redes 4G y 5G y cubre más del 90% de la población española.

Los fallos de funcionamiento de la alerta en la tragedia de Valencia

En el caso de la tragedia de Valencia, la hora exacta en que se recibió el mensaje de alerta en todos los dispositivos parece no haber sido la misma, variando según la zona y el dispositivo. Y es que como es lógico pensar, la cobertura de una red móvil puede verse afectada en situaciones de emergencia como una DANA y esto afectar a las comunicaciones de las alertas. Por otra parte, la configuración de cada teléfono móvil puede influir en la rapidez con la que se reciben las alertas o incluso en que no se llegue a recibir, cuando por ejemplo no se tenga activada la funcionalidad, algo que parece ocurre con algunos móviles.  Parece ser que muchos valencianos recibieron la alerta varias horas después de que la AEMET activara el nivel rojo. Esto ha generado una gran polémica y ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar los sistemas de alerta temprana y garantizar que la población reciba información precisa y oportuna en situaciones de emergencia.

Alertar en situaciones de desastre natural: una tarea que merece reflexión

Ayer volviendo a casa por la noche iba oyendo la radio como he hecho a menudo estos días y caí en la Cadena Ser donde estaban entrevistando a una de las víctimas de la DANA.  Me impresionó la fuerza y clarividencia de María Ángeles Pérez Botella, vecina de Algemesí que relataba como se inundó su casa y cómo gracias a su hermano consiguió salir por el hueco que este logró hacer in extremis en un tabique. Toda su historia es estremecedora y hay que escucharla de principio a fin, desde aquí puedes hacerlo. Pero la parte que más me impresionó, por el sentido común que destilaba cada frase pronunciada, fue esta:

El alcalde de Algemesí habló el otro día a La 1 y me encantó porque lo vi como un vecino más afectado y sé que él no es un responsable máximo para tal. Pero es que hoy ha dicho que nos habían avisado. Pero, a ver, escúchame, ¿avisado de qué? ¿Tú quieres avisar? ¿Pero qué pretende? ¿Que esté yo todo el rato conectada a la red social mirando? Si a mí me has dicho, quédate en tu casa alerta amarilla y está lloviendo, ¿yo por qué tengo que estar pendiente de las redes sociales? Y luego, piensas, la mayoría de plantas bajas que habrán en Algemesí estarán gente de ochenta y de tal. ¿Tú crees que esa gente entiende de redes sociales? ¿Tú crees que esa gente puede ver un WhatsApp si no saben ni hablar? ¡Un megáfono, coño, que en el chino venden! ¡Un megáfono, me cago en la mar! Y con el megáfono se va por la calle y se dice “Por favor, no os asustéis, pero todas las plantas bajas subir hacia arriba”. Y él hoy ha dicho mentira, y que venga que me lo cuente a mí a la cara, que estoy dispuesta a encararme con él. Con todo lo demás estoy de acuerdo con su discurso, y sé que el chico está muy afectado, no quiero ir en contra suya. Pero cuando ha dicho que nos habían avisado para que subiésemos a las plantas altas, eso te lo digo yo, que me muera en estos momentos que no nos avisó nadie. A mí no me puede decir él la red social, yo puedo tener móvil sin batería, puedo no tener el cargador bien, se me puede haber roto el móvil, puedo no enterarme de las redes sociales porque soy una persona ya con cierta edad. ¿Qué coño redes sociales? Tú coges un puto megáfono y te vas por la calle avisando a la gente.

No puedo estar más de acuerdo con María de los Ángeles y sus afirmaciones no pueden caer en saco roto. Por eso he escrito este artículo. Está claro que la tecnología puede ayudar y mucho, pero atención:

  1. Las personas no estamos conectadas permanentemente a una red social.
  2. Hay personas que ni siquiera están en redes sociales.
  3. Cuando necesitamos que las personas usen bien una tecnología es necesario informarlas y prepararlas para su manejo eficiente.

Esta terrible tragedia nos ha dejado muchas lecciones y una de ellas es que podríamos haber aprovechado sistemas que ya tenemos, pero no hemos sabido hacerlo. En todo caso, que eso no nos lleve ahora a pensar que con ellos todo hubiera ido perfecto: la transformación digital debe siempre estar centrada en las personas, en todas ellas y como señala nuestra protagonista, a veces un megáfono puede ser la única y mejor solución.

María Jesús González-Espejo

CEO de Matura Club y autora de “El arte de envejecer sabiamente”.