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David Igual, Director de operaciones de Pensium, reflexiona sobre el envejecimiento poblacional

En los últimos años se está hablando mucho del envejecimiento poblacional y  de cómo va a cambiar nuestra sociedad, así como de las necesidades de esta población senior que, lejos de ser uniforme, tiene gustos, estilos de vida y necesidades que pueden ser muy diferentes. 

Hoy compartimos unas reflexiones sobre este tema con David Igual, Director de Operaciones de PENSIUM, una empresa que ha identificado algunos de los retos financieros que enfrentan muchas familias españolas para atender las necesidades de sus mayores y ha diseñado una serie de soluciones innovadoras para atenderlas.  

David, como persona que te dedicas desde hace años al mundo de las personas mayores, concretamente de las personas con dependencia, ¿cómo ves la evolución del segmento de los seniors y sus necesidades? 

Es indiscutible que cada vez vivimos más años, y que este hecho tiene como consecuencia que resulte necesario identificar diferentes etapas del proceso de envejecimiento y para cada una de ellas encontrar soluciones adaptadas.  Por ejemplo, en la etapa más temprana, los seniors suelen disfrutar de un estado de salud, que les permite realizar actividades y disfrutar de momentos de ocio. Pero, a medida que pasan los años, es necesario cambiar las actividades y estilo de vida para adaptarlo a las limitaciones que se derivan de la pérdida de salud, movilidad, etc.

Y la etapa final suele venir acompañada de “la dependencia”, es decir, de la necesidad de contar con ayuda más o menos intensa para llevar a cabo las tareas básicas del día a día: comprar, cocinar, alimentarse, lavarse, vestirse, hacer gestiones, etc.

El que cada día haya más personas longevas está provocando que cada vez haya más personas dependientes y que normalmente, sea la familia la institución sobre la que recae el de cuidado del mayor. Son sus miembros quienes deben decidir cómo cuidar del mayor, como afrontar los gastos, etc. Por tanto, a medida que se incrementa el número de mayores con dependencia, aumenta también el número de familias sobre las que impacta esta situación.

Acabas de hablar del impacto en las familias, ¿significa eso que es la familia la que debería cuidar de sus familiares mayores?

El impacto en la familia se da tanto si el cuidado recae sobre ella, como si no. Aparte del impacto emocional que supone ver que una persona mayor a quien queremos pierde parte de su autonomía, tener un familiar mayor dependiente comporta tomar decisiones sobre su cuidado.

A veces la propia familia asume el rol de “cuidadora”, pero esta solución no siempre es la mejor, especialmente si la persona mayor tiene un alto nivel de dependencia. La legislación española diferencia 3 grados o niveles de Dependencia, en función de la necesidad de ayuda requerida por el mayor: Grado I o Dependencia Moderada, Grado II o Dependencia Severa y Grado III o Gran Dependencia. Tener Grado II o III significa que se requiere ayuda para realizar diversas acciones cotidianas en diferentes momentos del día, como por ejemplo levantarse de la cama, asearse, comer, ir al baño…, y atender a personas en esta situación no es nada fácil.

En muchos casos un familiar (generalmente mujer) asume este papel de cuidador/a, ya sea por costumbre, porque lo entiende como su deber, porque la familia no puede asumir la contratación y el pago de los cuidados… Pero dar soporte a una persona mayor cada día en estas actividades cotidianas es muy duro por parte del familiar, e incluso está demostrado que puede generar estrés y problemas de salud (burn-out o síndrome del cuidador). Por eso se aconseja recurrir a cuidados profesionales, ya sea cuidados a domicilio, centro de día o ingreso en una residencia. Esto no significa que abandonemos a la persona mayor, el acompañamiento y el cariño de la familia deben estar siempre, pero tenemos que dejar la parte del cuidado en manos de profesionales formados para ello.

¿Crees que las políticas sociales y las ayudas a las personas dependientes están dando una respuesta adecuada a estas situaciones?

En España tenemos una Ley de Dependencia desde 2006. Esta ley pretende ser el marco de actuación para dar soporte a personas con dependencia. Sin embargo, los servicios y prestaciones que contempla no son suficientes para cubrir las necesidades reales de estas personas, ya que la asignación de recursos públicos es limitada.

El número de personas mayores va a aumentar mucho en los próximos años, y si se añade que cada vez vivimos más años, el resultado es que el número de personas con dependencia puede incrementarse más del 50% en la próxima década.

Si ahora los recursos públicos ya no son suficientes para dar cobertura a las personas dependientes, difícilmente podrán dar respuesta a esta creciente necesidad.

Entonces, ante este futuro tan complejo, ¿qué podemos hacer?

El objetivo de cualquier familia o de cualquier persona que tenga a una persona mayor dependiente en su entorno debe ser que esta persona tenga la mejor calidad de vida posible y reciba los cuidados que necesita, ya sea de manera pública o privada.

Por lo tanto, si existe esta necesidad, el mercado debe ofrecer soluciones alternativas. De hecho, en los últimos años se ha desarrollado mucho el mercado de residencias privadas y, sobre todo, el de servicios de asistencia a domicilio (SAD), con la finalidad de dar servicio a las familias que no disponen o que están en espera de los servicios públicos.

También se habla cada vez más de soluciones financieras para los mayores, muchas de ellas basadas en su vivienda. Sabemos que muchas personas mayores no tienen ahorros, pero el 90% de las personas mayores tiene vivienda en propiedad.

PENSIUM es una de estas soluciones financieras. Nuestro objetivo es ayudar a las familias a pagar fácilmente los cuidados de las personas mayores con un modelo totalmente innovador. En PENSIUM hacemos trabajar su vivienda para que les aporte los recursos que necesitan para su cuidado. El programa PENSIUM se basa en el anticipo de alquileres: mientras la persona mayor necesita cuidados, PENSIUM le realiza aportaciones del importe pactado, y este dinero anticipado se devolverá con los alquileres futuros de la casa. De este modo la familia nunca tiene que desembolsar dinero para devolver el importe anticipado y mantiene la propiedad de la vivienda.

En PENSIUM creemos que este tipo de soluciones deben normalizarse como un complemento o alternativa a los servicios públicos.

¿Tienes algún consejo para que cualquier familia pueda prepararse para afrontar más fácilmente la vejez y la posible dependencia?

Lo más importante es que las familias se informen y conozcan todas las opciones que pueden tener a su alcance y, sobre todo, que tengan la mente abierta a buscar soluciones alternativas o temporales hasta que no puedan acceder a las prestaciones públicas que les corresponden.

Y a los seniors que aún están en las primeras fases del envejecimiento, les diría que piensen cómo les gustaría vivir en el futuro si necesitan cuidados y que lo compartan con sus familiares. Nadie quiere ser una carga para su familia, ni a nivel emocional ni a nivel económico, y compartir cómo nos gustaría que nos cuidaran puede ayudar a plantear decisiones que, cuando llegue el momento, harán esta transición mucho más fácil.